«Con mi experiencia les digo a los jóvenes que la decisión está en sus manos, y que el querer es poder. Si tienen deseos de superarse, deben sobrellevar los obstáculos que vengan, porque estudiar es lo más hermoso y es una herencia que nada ni nadie se las va a poder quitar», expresó la estudiante.

Ana Saraí Argueta Ramos es una estudiante de 20 años de edad, reside en el ex bolsón de Nahuaterique, al norte de Morazán, lugar que hoy pertenece a Honduras tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 1992.

Saraí es una de las 50 personas que estudiaron bajo la modalidad a distancia en el Centro Escolar Rancho Quemado, municipio de Perquín, Morazán, y que recientemente recibieron su título de bachillerato «homologado», para que continúen con sus estudios superiores, ya sea en El Salvador o en Honduras.

Su camino por la vida escolar no fue fácil, pues vivir en un zona fronteriza implicaba levantarse de madruga y llegar ya entrada la noche, porque la escuela más cercana quedaba a dos horas y media viajando en transporte de carga o a pie.

«Es un gran sacrificio, porque nosotros que venimos de Nahuaterique nos tocaba levantarnos a las tres de la mañana para poder salirle adelante al camión hasta Palo Blanco, lugar donde pasaba a las 5:30 de la mañana; era toda una aventura para tomar el camión y también para poder pasar la frontera, porque, a veces, no nos querían dejar pasar», mencionó Saraí.

Pero no solo eso «en la época de invierno era más terrible, nos tocaba andar bolsas plásticas porque el viento no nos permitía taparnos; pero no importaba mojarnos, nosotros cubríamos los cuadernos que era lo más importante en ese momento», añadió la joven.

Sin embargo, sus deseos de superarse eran más grandes que los sacrificios u obstáculos que se le presentaron. Ya en el bachillerato, Saraí estudio bajo la modalidad semipresencial que ofrece el Ministerio de Educación (MINED), a través del Programa Modalidades Flexibles, en el Complejo Educativo Rancho Quemado, siempre en el departamento de Morazán.

«Gracias a estas modalidades pude graduarme, pase la PAES con buen resultado (…) soy madre soltera, pero a pesar de tener a mi hija, siempre tengo mi sueño de superarme, por ello, agradezco a las autoridades de ambos países por habernos ayudado a legalizar nuestros documentos, un proceso que ha durado mucho tiempo y que hoy nos permite graduarnos», dijo Saraí.

Saraí, como sus demás compañeros, hoy puede continuar con sus sueños de superación, «solicité una beca para estudios superiores y me la dieron, ahora estoy iniciando la carrera de Ingeniería en Logística y Aduanas en el MEGATEC de La Unión, es un sueño que hoy estoy cumpliendo, yo me veo en un futuro como una ingeniera exitosa», acotó la estudiante.

Ana Saraí es un ejemplo de entrega y superación académica que demuestra que cuando se quiere no hay obstáculo que detenga los sueños. Todo sacrificio tiene su recompensa, y no hay duda de que el estudio es la mejor opción para destacarse en la vida.

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