En la zona de Las Pilas, alrededor de 150 árboles han sido afectados por la plaga. «Como reforestadores esta plantación nos cuesta, no quisiéramos perder lo que ya tenemos logrado», expresó Juan Humberto Gutiérrez.

Por María José Beltrán

Con gran determinación y dispuestos a proteger los bosques, los reforestadores de la zona de Las Pilas, en el departamento de Chalatenango (norte de El Salvador), se preparan para enfrentar una nueva plaga que amenaza con destruir nuestros bosques: el gorgojo descortezador de pino.

El Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén hizo las gestiones para que un equipo de científicos alemanes llegara al país para capacitar a los reforestadores en la aplicación de métodos efectivos para combatir a este insecto, que desde hace unos meses afecta parte de los bosques de coníferas.

Los métodos son sencillos y sus resultados se manifiestan a corto plazo, garantizando bienestar para estos ecosistemas y la biodiversidad. Uno de estos métodos consiste en talar el árbol enfermo, quitarle las ramas, trocear el tronco y, finalmente descortezarlo (sacar la corteza). De esta forma se consigue detener la propagación o reproducción del gorgojo hacia otros pinos.

El segundo método consiste en hacer canales a lo largo del tronco y a todo alrededor, valiéndose de una motosierra; esto impide a los gorgojos desplazarse por el tronco, debido a la interrupción en el camino; asimismo, los cortes provocan un olor distinto en el pino, evitando que más gorgojos lleguen.  

Este segundo método posee la ventaja de ser más rápido, pues no implica quitar la corteza, y también protege los insectos depredadores del gorgojo descortezador.

Ahora se puede aplicar el método porque no han llegado al punto en donde ponen los huevos, es el tiempo adecuado para actuar, aseguran los expertos alemanes, llegados desde el Estado de Baviera.

En la zona de Las Pilas, alrededor de 150 árboles han sido afectados por la plaga. «Como reforestadores esta plantación nos cuesta, no quisiéramos perder lo que ya tenemos logrado», expresó Juan Humberto Gutiérrez, quien recibió la capacitación.

Explicó que, años atrás, adquirió el terreno −en donde los científicos realizan los estudios− con el único objetivo de sembrar plantaciones que le dieran equilibrio al ecosistema, debido también a que la zona se estaba quedando sin recursos hídricos, «tenemos 16 años de estar trabajando y cuidando estas plantaciones», aseguró.

Según detallaron los científicos, la afectación en la zona aún no es muy grande, por lo que instruyeron a los reforestadores en la adopción de algunas medidas preventivas, entre ellas, cuidar los bosques de los incendios, pues estos provocan que los árboles se debiliten, haciéndolos más propensos a contraer plagas.

Otra medida de prevención es fortalecer los árboles. Para ello se debe distinguir entre árboles fuertes y débiles, lo cual se logra observando desde la copa, tomando en cuenta aspectos como el grosor (los troncos más gruesos tienden a ser más fuertes).

Una vez hecha la clasificación, se deben derribar los árboles más débiles que se encuentran alrededor de los más fuertes, con el fin de darles mayor y mejor espacio para que continúen su desarrollo.

Así, Chalatenango pronto acabará con esta amenaza. Nuestros bosques de pino estarán a salvo.

conversaciones de facebook