Desde hace más de un año, este complejo educativo inició una renovación de su tienda escolar eliminando de su menú aquellos alimentos que representaban un riesgo a la salud de los estudiantes.

Por Raquel Martínez, redacción AvancES


Cuando el timbre que anuncia el recreo suena en el Complejo Educativo Cantón San Isidro, en Sonsonate, una avalancha de estudiantes se dirige al cafetín escolar. Las opciones para degustar son muchas y, lo mejor, todas son saludables.

Desde refrescos naturales, fruta picada, panes preparados hasta las deliciosas «mangoneadas» son parte de las opciones que disfrutan las niñas y niños, desde parvularia hasta los jóvenes de bachillerato.

Y es que este centro escolar es una de las escuelas que está haciendo efectiva la normativa «Regulación de Tiendas y Cafetines Escolares Saludables», presentada por el Ministerio de Educación (MINED) el pasado mes de junio, la cual pretende proteger la salud y nutrición de los estudiantes.

Comer sano no tiene por qué ser aburrido, esa es la filosofía que las autoridades y cuerpo docente de este complejo educativo enseñan a sus alumnos.

«Se ha trabajado en la concientización de los alumnos, de los padres de familia, ha costado un poquito porque transformar esa cultura de alimentarse no ha sido fácil», comenta el director del centro educativo, José Manuel Guerrero, quien promueve la alimentación sana en su escuela mucho antes de que la normativa fuera formalmente presentada.

La labor de su equipo no solo se enfoca en la venta de alimentos saludables, también han hecho de esta visión una herramienta pedagógica, prueba de ello son los creativos trabajos elaborados por los estudiantes que adornan las paredes del centro escolar, relacionados a temas como los huertos caseros, la importancia de la ingesta de frutas, vegetales y semillas, entre otros.

«En bachillerato hay un comité que está velando y supervisando que se implemente la alimentación adecuada, hacen censos, les preguntan a los niños qué les gusta y qué no les gusta, luego ellos se reúnen con los encargados del cafetín y les hacen las sugerencias», explicó el director.

De acuerdo a la normativa «Regulación de Tiendas y Cafetines Escolares Saludables», los productos alimenticios procesados y ultraprocesados deberán contener menos del 10% del total de energía proveniente de azúcares libres, menos de un miligramo de sodio por kilocaloría y menos del 30% del total de energía proveniente de grasas.

En cuanto a grasas saturadas, estas deberán ser menos del 10% del total de energía de los alimentos, y los endulcolorantes artificiales o naturales no calóricos o calóricos que contengan una advertencia sanitaria no deberán ser comercializados, debido a que incentivan la adicción al sabor dulce.

Para Claudia Valle, nutricionista del Programa de Alimentación Escolar (PASE) del MINED, esta normativa era muy necesaria, ya que datos estadísticos revelan que el sobrepeso es uno de los principales problemas que enfrenta la niñez.

«Hicimos un censo nacional, el primer censo de peso y talla, el cual muestra cómo en los niños se ha elevado la tasa de obesidad y sobrepeso, estamos hablando de un 30%, que los niños están sufriendo de esa enfermedad muy grave, la cual puede generar otras enfermedades como diabetes e hipertensión. Es importante implementar medidas en las tiendas y cafetines escolares», dijo.

De acuerdo con un estudio de evaluación del estado nutricional en escolares de primero y segundo grado, realizado en 2012, el 23% de las niñas y niños presentaron un grado de sobrepeso y obesidad.

De igual forma, en 2013, la Encuesta Mundial de Salud Escolar, capítulo El Salvador, reveló que el 38.4% de estudiantes, de 13 a 15 años, que cursan entre séptimo y noveno grado, padecían esta condición.

Para la nutricionista, las niñas y niños en una etapa de crecimiento y desarrollo necesitan una buena alimentación que les garantice una condición física sana y, por lo tanto, que influya de forma positiva en su aprendizaje.

«Si el niño no tiene una buena alimentación, muy difícil se va a poder desarrollar, muy difícil podrá tener buena salud», dijo la especialista.

Manifestó que el éxito de esta normativa implica el compromiso, no solo de los directores y cuerpo docente de los diferentes centros escolares, sino también de los padres y madres de familia, para que desde el hogar inicie la educación de ingerir una dieta balanceada y nutritiva.

Mientras tanto, la dirección y la planta docente del Complejo Educativo Cantón San Isidro continúan haciendo su parte, en la tienda escolar ya no se encuentran boquitas, dulces ni refrescos artificiales, y los estudiantes ya ni preguntan por ellos.

«Hoy los padres están conscientes. Los alumnos han aprendido a alimentarse de una manera diferente», comentó orgulloso el director, quien ha hecho suya la frase «mente sana en cuerpo sano» volviéndola popular entre su población estudiantil.

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