El economista César Villalona explica cómo la publicidad para promocionar la reforma de pensiones propuesta por la ANEP quiere hacer creer a la población que las AFP solo están buscando el beneficio para los cotizantes, pero no son transparentes al mostrar que detrás hay más perjuicios y pérdidas para la ciudadanía.

Por José Mejía

Tomado de Transparencia Activa

Uno de los supuestos beneficios que más han sido publicitados por los medios de comunicación de la reforma de pensiones que propone la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) consiste en que las personas que cotizan puedan retirar hasta un 25% de sus ahorros cuando tengan más de 10 años cotizando, para resolver necesidades personales como el pago de primas para adquisición de viviendas, cesantía, cobertura de estudios o gastos por enfermedades.

Sin embargo, Villalona asegura que el supuesto beneficio puede resultar un problema, pues en la propuesta se obliga a la persona “cuando cumpla la edad legal para acceder al beneficio de vejez” o cuando le llegue el momento de pensionarse a devolver el anticipo “junto con la rentabilidad dejada de percibir”, es decir una especie de interés por el préstamo de su mismo dinero ahorrado. Y si no lo reintegra todo, debe esperar entre 1 y 5 años para recibir la pensión, según sea el porcentaje devuelto.

Según el economista esta medida, sin decirlo, equivale a subir la edad de jubilación, porque la gente que retire dinero tendrá que reponerlo o seguir cotizando más tiempo. “Si esa persona no puede reponer el dinero, tendrá que posponer su pensión y en los hechos le aumentará su edad de jubilación”, aclara Villalona.

En muchos casos podría ocurrir, dados los bajos ingresos de la población, que quien haga el retiro no pueda reponerlo cuando le llegue el momento de pensionarse.

“Imagínate una persona que tenga, digamos, 20 años cotizando y retire 4,000 dólares para la prima de una vivienda. Cinco años después, si esa persona se jubila, tiene que reponer más de 4,000 dólares, porque hay que sumarles los rendimientos. ¿De dónde los sacará? Si se endeuda con un banco, entonces tendrá que destinar posiblemente la mayor parte de su pensión a pagar el préstamo del banco”, señala Villalona.

Una buena cantidad de personas puede tener problemas para reponer el dinero que retiraron y el retiro del anticipo, lejos de ser una ayuda, significaría generarse un problema de pago futuro y tener una pensión menor. Además, el anticipo significaría que las AFP tendrían menos fondos para financiar inversiones públicas o privadas.

Otro supuesto beneficio para las personas que cumplen la edad biológica de jubilación, pero no los 25 años de cotización, se propone que no solo puedan retirar sus fondos acumulados, sino recibir un “beneficio económico temporal” o “permanente”, que es un “pago mensual de una suma de dinero con cargo a su cuenta individual de ahorro para pensiones”. Incluso podría durar 20 años para quienes cotizaron más de 20 años (y menos de 25). El “supuesto beneficio” variaría según los años cotizados.

En realidad, todo eso es aparente, pues ¿qué monto mensual recibiría esa persona con el fondo acumulado? Una persona que se jubile hoy con un salario de 1,000 dólares recibe una pensión de entre 400 y 450 dólares mensuales (…) esa pensión no le dura más de cuatro años. ¿Cómo, entonces, se le podría garantizar un beneficio de 20 años? ¿Por qué monto? La propuesta de la ANEP no conduce a un beneficio material sino psicológico, señaló el economista.

“Para esas mismas personas se propone un descuento del 7.8% de su “beneficio” para la seguridad social, o sea, que lo que le quedará al mes, en el ejemplo que puse, tal vez no llegue ni a 50 dólares”, añadió el experto.

La ANEP también propone que para las personas con enfermedades graves y que cumplan con los requisitos para pensionarse, se les obligue a pensionarse y se les permita retirar todo su saldo, aunque Villalona asegura que “esos casos no son frecuentes y si la persona agota el fondo antes de fallecer se queda sin pensión. Tampoco habría pensión por sobrevivencia (cónyuge, hijos y padres dependientes)”.

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