El dinero que a principio de año las familias del sistema público de educación destinaban para la compra de los zapatos, útiles y uniformes ahora puede ser invertido en otras necesidades: como mejor alimentación o el pago de servicios básicos.

A 35 kilómetros de San Salvador, en el municipio de Cojutepeque, vive Wilfredo Ventura, padre de cuatro hijos en edad escolar y una joven recién graduada de bachillerato. Para él y sus hijos el programa Paquetes Escolares significa un gran soporte para la economía familiar y un incentivo para que sus hijos continúen en la escuela.

Wilfredo asistió de la mano de sus dos hijos menores desde tempranas horas al Centro Escolar Candelario Cuéllar a retirar los uniformes y el calzado escolar; en el lapso de la mañana las autoridades hicieron entrega de este beneficio a un total de 1,200 estudiantes de la institución.

Para Wilfredo el recorrido inició con el retiro del uniforme y calzado de su cuarto hijo, José Ángel, estudiante de segundo grado, quien muy entusiasmado se probó su camisa y pantalón con la ayuda de su padre y la compañía de su hermana.

Wilfredo aseguró que los paquetes ayudan a su economía familiar, «me beneficia mucho en mi bolsillo porque aveces no tengo dinero, mi trabajo no me da mucho para satisfacer las necesidades de los útiles», comentó.

Mientras esperaba turno para retirar el calzado, agradeció por el apoyo, «doy gracias al gobierno que da este programa que no solo me beneficia a mí, sino a bastante gente, tengo cinco hijos y a todos los beneficia, me gustaría que este programa siga, que no tenga límite».

habiéndo recibido el paquete completo de José Ángel, llegó el turno de María de los Ángeles, la menor de los cinco hermanos,  quien a sus seis años de edad, estudia parvularia. En medio de muchos padres Wilfredo firmó el control de retiro de uniformes de parvularia, recibiendo una blusa celeste y una pequeña falda azul; posteriormente esperó turno para retirar el calzado.

El padre de familia ocupa el dinero que ahorra gracias a los paquetes escolares en sufragar otros gastos, «el programa me ayuda bastante porque así puedo distribuir más mi dinero en las cosas que ellos  necesitan, como la comida; además puedo pagar la casa, agua, luz, teléfono», puntualizó.

Este programa beneficia a más de 1,3 millones de estudiantes de parvularia hasta bachillerato en todo el país, garantizando su acceso y permanencia en el sistema educativo, apoyando especialmente a aquellas familias de menores ingresos económicos.

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