En este centro de estudios los alumnos no solo aprenden teoría sobre ciencias naturales y matemáticas, también preparan pan, siembran la tierra, cuidan y mantienen granjas como una formación complementaria para su vida.

Por Raquel Martínez

Redacción AvancES

 

En el Complejo Educativo Cantón San Isidro, en Sonsonate, la formación académica trasciende el aula de clases. Preparar al estudiante en materias convencionales no es suficiente, para ellos es urgente formar jóvenes emprendedores con grandes sueños y confianza en sí mismos para hacerlos realidad.

Atendiendo a esa filosofía es que se crearon las asignaturas de emprendedurismo y habilitación laboral, para enseñar a la población estudiantil oficios que les sirvan como fuente de ingreso al finalizar sus estudios de bachillerato.

Estas materias incluyen clases de panadería, mantenimiento de huertos caseros y granjas escolares, conocimientos que el director del Complejo Educativo, José Manuel Guerrero, afirma les permitirán montar sus pequeñas empresas para continuar sus estudios o ayudar en la economía de las familias.

«Siempre hemos soñado con tener jóvenes con una forma diferente de pensar, aquí nos propusimos trabajar y reforzar bastante lo que es el emprendedurismo; el huerto y la granja son una herramienta de aprendizaje. Lo que se va buscando es que ellos desarrollen habilidades», dijo

Pablo Sánchez Díazde 19 años de edad, es uno de los estudiantes que ha hecho suya esta filosofía. Cursa el último año del bachillerato general y su sueño es convertirse en un pastelero profesional.

Al igual que sus compañeros ha recibido clases de panadería, pero su tenacidad lo llevó más adelante, pues el joven creó un postre con un ingrediente peculiar: semilla de ojushte. Este ingenioso ingrediente ha hecho que sus galletas sean famosas, no solo en el centro escolar, sino también en su colonia.

«Fui el único que me atreví a hacer pan de ojushte, yo hago galletas, tengo una especialidad en galletas. Sí, tuve mis pérdidas con harinas por ir calculando, hasta que al fin lo logré; soy de los únicos panaderos que ocupa este ingrediente», comentó orgulloso.

Al principio solo hacía galletas para su familia y ahora las prepara por encargo, pero al no contar con el equipo necesario para su producción, tiene que alquilarlo, lo que reduce sus ganancias.

«Yo hago desde una semita hasta un pastel de chocolate, pero todo con ojushte», expresó, y agregó que ya está trabajando para crear su propia marca y patentar su producto.  

«Mi sueño es llegar a ser un chef pastelero y panadero, y sacar una maestría en chocolatería», dijo Pablo, quien aseguró que el secreto de sus postres es que los prepara como que fueran para él: «como que yo los voy a comer».

Como Pablo hay muchos estudiantes del Complejo Educativo que han visto en estas asignaturas de emprendedurismo una oportunidad. No solo la panadería se ha convertido en una herramienta pedagógica, sino también los huertos caseros y las granjas, cuidadas por los mismos estudiantes con la asesoría de los maestros y personal con experticia asignado por el Ministerio de Educación.

Este trabajo les exige una dedicación constante, es por ello que durante las tardes, fines de semana y periodo de vacaciones los alumnos hacen turnos para cuidar de los animales y dar mantenimiento al huerto y a las granjas.

Asimismo, están trabajando por hacer estos proyectos autosostenibles, comercializando las gallinas y los huevos entre los padres de familia y vecinos de la localidad.

Cada bachillerato hace lo propio para garantizar el éxito de estas iniciativas, es así como los estudios financieros los realizan los mismos estudiantes que cursan contabilidad, mientras que los de Infraestructura Tecnológica y Servicios Informáticos supervisan que las instalaciones que albergan los animales se mantengan en buen estado.

Estas áreas también son una herramienta de enseñanza para todos los estudiantes del complejo, ya que los docentes las utilizan en las diferentes materias.

«Los maestros de inglés, sociales y matemáticas llevan a los niños, hacen estudios estadísticos, sociales y, sobre todo, los niños están aprendiendo algunas estrategias para que ellos puedan tener sus propias granjas familiares en casa», dijo el director.

«Queremos que el presidente (Salvador Sánchez Cerén) dirija su mirada hacia San Isidro», expresó, confiado en que los programas de becas que promueve el gobierno beneficien a sus estudiantes que cada día despiertan con más deseos de aprender.

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