¿Significa esto que pretendemos tapar el sol con un dedo sobre la violencia que afecta al país? No, de ninguna manera. Hay que reconocer que en los principales centros demográficos del país como San Salvador, Santa Tecla, Santa Ana y San Miguel persiste altos índices de homicidios. Sin embargo, alienta saber que estos tienen una marcada tendencia a la baja.

Por Carlos Argueta

*Columnista de AvancES

La semana anterior las autoridades dieron a conocer que durante los 6 meses comprendidos de enero a junio de este año un total de 66 municipios han tenido cero homicidios.

Este es un hecho muy significativo en un país donde la violencia ha sido el tema principal en medios de comunicación, encuestas de opinión y conversaciones del vecindario.

66 municipio representa el 25% del total de los 262 municipios del país lo que nos dice que una parte importante del territorio se encuentra libre de ese flagelo.

Es interesante saber que en otros 154 municipios la tasa de homicidios es menor a 9 en los primeros 6 meses del año.  Es decir, en 206 municipios, el 79% de los mismos, existe una baja tasa de criminalidad.

¿Significa esto que pretendemos tapar el sol con un dedo sobre la violencia que afecta al país? No, de ninguna manera. Hay que reconocer que en los principales centros demográficos del país como San Salvador, Santa Tecla, Santa Ana y San Miguel persiste altos índices de homicidios. Sin embargo, alienta saber que estos tienen una marcada tendencia a la baja.

La experiencia de los países desarrollados que cuentan con bajos niveles de criminalidad y delincuencia nos dicen que esta situación es resultado de la acción conjunta de instituciones de seguridad modernas y eficientes, Estados con fuertes programas de protección social y bienestar y ciudadanías organizadas fuertemente empoderadas de su seguridad.

Ese es el triángulo virtuoso de la seguridad pública. En ese marco, los medios de comunicación juegan un papel muy importante creando un clima favorable para esa cultura de integración y convivencia.

Los consensos entre la clase política y, entre esta, los liderazgos -tanto locales como nacionales- son esenciales para generar un clima favorable a la seguridad pública.

Para superar la inseguridad y la violencia se necesitan instituciones fuertes, así como políticas públicas de largo plazo. Esto es imposible en un país donde prevalece la ruptura política, el boicot constante a las acciones del Ejecutivo y la disputa estéril permanente.

Cada uno de nosotros como ciudadanos tiene mucho que aportar para contribuir a que el país mejore: trabajar arduamente para sacar adelante a nuestras familias y no perder la visión positiva de país ni de nuestras metas.

La sumatoria de millones de voluntades inspiradas es lo que forja el espíritu de una nación.

“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.” expresaba en su discurso John Kennedy cuando tomaba posesión a la presidencia de Estados Unidos en 1961. La frase tiene mucha vigencia para nuestro tiempo.

Los salvadoreños tenemos mucho que aportar para cristalizar los sueños de seguridad y prosperidad de nuestro país.

*Carlos Argueta es director de Radar (www.radar.com.sv),medio digital especializado en seguridad ciudadana.

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