Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia

Previsto en el rumbo trazado por el Plan Quinquenal de Desarrollo, al arribar a la celebración del tercer año de gobierno nuestra economía paso a paso -modestamente pero con solidez- sigue levantándose y prosperando en todos los terrenos, consolidando un 2.4 % de crecimiento continuo según datos certificados por organismos financieros internacionales y el BCR.

Hemos trascendido de una economía de comercio, finanzas y servicios a la que habían sido dolosamente confinada en administraciones anteriores, a la esperanzadora recuperación de capacidades productivas que hacen posible un progreso nacional equilibrado y sostenido; incorporando importantes sectores estratégicos que estaban marginalmente rezagados como la agricultura, agroindustria, tecnología, industria de la construcción y, por supuesto, integrando a sus  trabajadores al beneficio que ofrece el resultado del trabajo productivo.

La labor incansable de esta administración resolvió una parte importante de drenajes y agua de la capital, permitiendo condiciones para la adjudicación de 147 permisos de construcción a esta industria que por primera vez en muchos años muestra un crecimiento de 2.3%, con una fuerte inversión privada que alcanzará un estimado de 1800 millones de dólares en proyectos constructivos que ya vemos emerger en la capital, posibilitando la creación de miles de empleos en lo inmediato y futuro.

La apreciable bonanza en la estabilidad, variedad y precios accesibles de la canasta básica de alimentos que beneficia a la población, en un mercado suficientemente abastecido, es resultado de una acertada gestión por la recuperación sostenida de la agricultura nacional, con un admirable crecimiento que alcanza el 4.6 % en este rubro. Este gobierno asegura  en cada ciclo de cosechas paquetes agrícolas que cubren a más de 450,000 productores y sus familias, garantizando la nutrición de todos esos núcleos familiares y el abastecimiento creciente del mercado nacional; así como reduciendo la dependencia de la importación.

En este último año alcanzamos una cosecha récord de 26 millones de quintales de granos básicos, aun con los estragos sufridos por un severo periodo de sequía, pero sustentado en las crecientes capacidades científicas del CENTA que produce mejores gamas de semillas resistentes y mejoradas; asistiendo, además, con orientaciones oportunas a los productores sobre las fechas más propicias para sembrar, de acuerdo al seguimiento climático de lluvias realizado de manera científica por El MARN.

La creciente intervención del MAG en la rehabilitación de los distritos de riego ha sido decisiva para contar con 1699 manzanas acondicionadas. También sumamos al esfuerzo por la recuperación agropecuaria el financiamiento del BFA en 37.9 millones de dólares al 85 % de productores que acceden a créditos, con una tasa preferencial del 4 %; convirtiéndose la banca del Estado en el principal financiador de este sector.

Iniciamos el proceso de recuperación de la caficultura, produciéndose 850,000 quintales frente al año anterior que solo llegó a los 784,740. Este año crecimos el 8.3 % y se generaron 41,750 empleos. Destacamos el apoyo crediticio por 150.4 millones de dólares otorgados por la banca nacional (BFA- BH) y el apoyo ascendente del MAG en la renovación del parque cafetero con 33 millones de nuevos arbolitos resistentes a la roya y que permitirán cubrir 13,200 manzanas.

El nuevo respiro a la caficultura también se sustenta en el diálogo permanente del ejecutivo con el sector, lo que llevó a un acuerdo con una meta de financiamiento de 300 millones de dólares para la reactivación y una iniciativa de moratoria legislativa para evitar embargos en un periodo, reestructurando deudas de los productores  y estimulando el crecimiento en un rubro que tiene una ancha ventana para la exportación y que tiene como consumidores al 81 % de salvadoreños.

La evolución de todos los sectores como el turismo que creció un 5 % -aportando más de 1200 millones de dólares por más de dos millones de visitantes-, la industria química farmacéutica con el 3.7 %; la manufactura en un 2% y los servicios industriales el   4.7 %, demuestra el efectivo despegue de nuestra economía, y que puede crecer aún más si consideramos: las nuevas inversiones, la ampliación de la matriz energética -que duplicó las capacidades de la presa 5 de Noviembre-; el nuevo parque fotovoltaico, el más grande de Centroamérica; la extraordinaria inversión en puertos, el aeropuerto Monseñor Romero, carreteras, rutas estratégicas de comunicación como Acajutla-Sonsonate; y el respaldo del crecimiento y estabilidad de la banca comercial cuyos depósitos crecieron en 7.6 %,  incrementando préstamos en un 6.1 %.

Es demostrable la instalación en el país de 23 nuevas empresas y la expansión de 18 ya instaladas, sumando una inversión extranjera de más de 1300 millones de dólares, una inversión privada de 3078 millones y un incremento de la inversión pública del 7.8 % que significó 734.9 millones. Es evidente que el crecimiento económico del país va en marcha y puede acelerarse si lo respaldamos con acuerdos de nación suficientes para que sea justo y sustentable.

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