Al ISSS aportan trabajadores, empleadores y el Gobierno y su surgimiento tiene una larga historia de lucha y sacrificio que bien vale la pena defender de quienes incumplen con sus obligaciones.
Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia

La reciente entrega por las autoridades del ISSS de 43 nuevas ambulancias al servicio de los derechohabientes de 30 centros de atención a nivel nacional, con el equipamiento necesario para el traslado de pacientes, refuerza las capacidades de esta institución, dignificando el creciente aporte de los trabajadores que contribuyen al engrandecimiento económico del país. Este hecho nos llenó de sorpresa porque en un país como el nuestro estamos más acostumbrados a los despliegues de nuevos vehículos para la seguridad pública; y también de alegría al ver a sus orgullosos, sonrientes y acicalados conductores junto a sus nuevas unidades.

El Seguro Social cumplirá 68 años desde su fundación un 23 de diciembre de 1949, aunque iniciaría sus servicios médicos cinco años después, en 1954. Los países precursores de la seguridad social en Centroamérica fueron Costa Rica y Panamá, en 1941; les siguió Guatemala en 1946, El Salvador, Nicaragua en 1956 y finalmente Honduras en 1959.

La conquista de este derecho fue tortuoso y su gestación regional coincidente no fue casual, obedeció a un proceso de reformas empujado desde Washington en un cónclave celebrado en 1923, donde se acordó proyectar estos mecanismos de protección social como respuesta a la presión reivindicativa producto del creciente estímulo y presión de los procesos de transformación político, económico y social que empujaban la Revolución Mexicana y la propia Revolución Bolchevique en 1917; cediendo en este caso y creando instituciones abocadas a la seguridad social en el formato tripartito que hoy conocemos.

Estos trascendentales procesos trajeron aparejados corrientes que estimularon la expectativa y los niveles de organización y lucha sindical y política en pro de sentidas reivindicaciones, que se canalizaron en nuestro país con el surgimiento de organizaciones como el “Socorro Rojo” en 1922, que desembocaría en el surgimiento del Partido Comunista en marzo de 1930. El proceso de legalización de este partido y su participación en las elecciones municipales de 1932, y luego, lo que ya conocemos de la horrenda masacre en ese año y los 13 siguientes de retraso y oscuridad de la dictadura martinista, abonaron para que transcurridos  26 años desde el acuerdo de Washington, y finalizada una dictadura militar, se materializase el surgimiento del Instituto Salvadoreño del Seguro Social.

Hoy, 68 años después, nuestro Seguro Social es una institución experimentada y robusta financieramente, que busca convertirse en modelo de atención y que ha contribuido en fortalecer la cobertura de la salud, abarcando cada vez más derechohabientes, atendiendo a más de un millón 600 mil trabajadores, pensionados y beneficiarios; que ha desarrollado la transparencia de sus procesos y ha elevado los niveles de responsabilidad institucional. Cuenta con 11 hospitales del mejor nivel, 32 unidades médicas debidamente equipadas, 40 clínicas comunales con amplia facilidad de acceso, una red de alrededor de 200 clínicas empresariales, el más moderno equipamiento clínico hospitalario y la cobertura del mayor número de especialidades médicas.

Es muy alentador conocer los proyectos en marcha de esta institución, que en lo inmediato nos pone a disposición: la inversión de más de 33 millones en la readecuación, compra de equipo y puesta en funcionamiento en 2017 de la ampliación a un segundo nivel de hospitalización de la atención pediátrica, en ocho centros de salud en los departamentos de San Salvador, Sonsonate y Santa Ana; un policlínico pediátrico central que descongestionará al Hospital Benjamín Bloom con muchas de las atenciones de los hijos de los cotizantes del ISSS; la construcción del Hospital Regional de San Miguel con un monto de 76 millones; la próxima inauguración de la moderna y amplia Unidad Médica de Apopa que vendrá a sustituir a la fundada en el 1961 y cuya inversión sobrepasa los 12 millones para atender a un estimado de 150 mil derechohabientes; y más de 15 millones en nuevo equipo médico.

Al ISSS aportan trabajadores, empleadores y el gobierno y su surgimiento tiene una larga historia de lucha y sacrificio que bien vale la pena defender de quienes incumplen con sus obligaciones, por lo que el compromiso administrativo del ISSS con la fuerza laboral del país, implica también utilizar todos los procedimientos para superar y corregir la evasión y mora patronal que tanto daño hace al sistema cuya base es la solidaridad.

Como toda institución pública, el Seguro Social debe asumir de manera permanente un proceso de actualización y sobre todo de humanización, que lo sitúe en la excelencia. Esto pasa en primerísimo lugar por brindar una atención cálida, humana y muy respetuosa; reto que además de a las autoridades, compromete a los más de 14 mil trabajadores, a los gremios y asociaciones a todo nivel, incluidos los galenos, que además de defender sus intereses en un marco de racionalidad deben recordar permanentemente que se deben a los derechohabientes.

Hay avances, hay voluntad, hay esperanza.

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